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Silence Is Sexy

Nicotina

Las primeras veces que me ofrecieron fumar un cigarro, yo tenía como 14 años y estudiaba en una escuela de monjas. Así que para mí, todo eso era pecado y me sentía muy orgullosa rechazandolo con un altanero "No, gracias". Nunca me ofrecían de nuevo.

Pasaron los años, y no se muy bien que pasó. No recuerdo cuando fué la primera vez que consumí tabaco y nicotina. Trato de pensar muy fuerte acerca de ello y creo que me viene a la mente la voz de Laura diciéndome: "pero no lo llenes de baba". Me ubico a finales de preparatoria, en alguna jardinera de un lugar circundante mirando la luz en sus diversas categorías. Y con Laura, haciendo toda esa clase de comentarios pesimistas que yo tanto adoraba.

Nunca me gustó fumar en medio de muchas personas. Se me hacía hipócrita, altanero, insípido y de mal gusto. Prefería guardarlos para algun momento de la noche en el que ya no había nadie comigo para encender uno y apagar mi día.Sigo creyendo en todo eso. La misma costumbre tenía mi abuela; nunca en público, siempre en el cuarto de costura.

La verdad es que me marea, me hace pesada la cabeza y las piernas. Me confunde a veces la hora y me dan ganas de dormir. Yo creo que por eso lo uso: para dormir. Para confundir un rato todo lo que no terminé, lo que me falta hacer y lo que haré mañana, todo para hacer que los cinco minutos previos a cerrar los ojos sean los más normales de mis días.

The truth is, i’m a junkie.

O se me hizo por tanto tiempo una costumbre escondida, que no sé en qué momento me hice tan adicta a esta rutina.

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