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Silence Is Sexy

Marco

Marco viene de buena familia. Es joven, bien parecido, amable, tienen un excelente sentido del humor y trabaja comodamente en unas oficinas gubernamentales. Le gustan los libros de Jorge Bucay, bailar salsa todos los viernes y los muchachitos de 20 años. Marco es homosexual.

Entre uno de sus pasatiempos favoritos se encuentra el reclutar amantes en la vía pública, a plena luz del día y dentro de su auto. Tal accion  tiene un arte y una estrategia que con el tiempo Marco ha perfeccionado. Dice que es como salir de caza, que se necesita de intuición, algo de encanto y por supuesto, lucir como que tienes cincuenta mil pesos a la mano. "Con dinero baila el perro".

Ese talento natural es lo que más sorprende. Marco es capaz de reconocer a otro gay caminando a menos de 15 metros de distancia. Y si le parece que a primera vista llena sus expectativas, sólo baja la ventana del vehículo para decir ¡hola! y ¡súbete!, alternando de vez en cuando una sonrisa de cómplice. Marco ha memorizado la locación de aproximadamente 25 moteles de paso, y cómo llegar a ellos al tiempo en que convence al futuro amante a pasar una hora de su tiempo con él, a solas, en un lugar donde puedan conocerse mejor. Con la promesa de toda discreción, la confianza de la negación y por supuesto, la garantía de que está a punto de pasar la mejor experiencia de su vida.

Hace dos años que hace ésto dos veces por semana y según él, nunca se ha topado con las mismas personas. Ha tenido algunas complicaciones, pero en general, dice que tanto él como sus acompañantes pasan un buen rato. Después de éso, siempre les pide su número de teléfono, aunque de antemano sabe que no los llamará. Nunca lo intenta, siempre deja los papelitos arrugados en la guantera o en la bolsa del pantalón que luego lleva a la tintoreria y desaparece entre tanta agua y espuma, pero nunca hace el intento de llamar. ¿Para darme cuenta de que no existe el número?... ¿que la persona que me cogí no existe?

Un día, siguiendo ésta misma rutina. Encontró a un chamaquito cualquiera por el centro justo enfrente del Jardín de las Rosas, quién después de ver el reloj se subió y miró para atrás, como checando que nadie lo viera. Marco desplegó todos sus encantos lingüísticos y de palabra como por cinco calles mientras su acompañante estaba callado, cuando de repente siente el cañón de una pistola en sus costillas derechas. "Dame tu cartera y tu reloj cabrón". Así, como si acabara de decir su nombre queriendo seguir una conversación, pero con una cara de psicópata. Al final, hasta salió con el iPod y los lentes, caminando calle arriba, sin voltear y dejando a Marco a las cinco de la tarde con su primer fracaso del índole sexual. Marco pensó en continuar con la caza obligada de ese día pero sus fondos no daban para más. Tardó en recuperarse del susto solo medio día. Quisó seguir a las andadas, pero se dió cuenta que ahora todo era desabrido y sin chiste. Sabía que tenía un problema cuando todas sus frases de conquista las comenzaba con "¿No me reconoces?".

Marco se enamoró. Se enamoró de aquel muchachito flaco y sin facciones memorables. Sólo la voz. Marco recuerda todos los detalles de esa voz que logró desarmarlo por primera vez en su vida. Era predecible que ahora Marco desistiera de su pasatiempo y se convirtiera en un alma en pena y vagara por el Jardín de las Rosas esperando ver pasar a un símil de su fantasía. Duró una semana tomando café en el Jardín todas las tardes hasta que se inviertieron los papeles. Un señor más grande que él, corbata y carro de lujo le hizo señas, le pagó su café y lo llevo por ahí... a conocerse mejor, a olvidar por un rato al mundo, a "vivir una experiencia única" y a dejar un número de teléfono y a saber que nunca volverá a ver a esa persona, ¿qué tenía que perder?.

Marco está pensando en comprar un arma... solo por "protección"

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2 comentarios

Xenit -

Ay tengo mucho trabajo y aquí leyendo...ja,ja,ja. Oye me gusta tu relato, lo que más me gusta es que puedo imaginarlo, casi puedo tocarlo. Los escenarios me resultan tan familiares. ¿Y sabes qué es lo que me llamó más la atención? Que conozco a un Marco, que vive en Morelia, que trabaja en unas oficinas gubernamentales, que tiene excelente sentido del humor, que es guapo y al que le gustan los libros de Jorge Bucay. En ratos me parece demasiadas coincidencias. Pero me gusta.

Saludos.

Xenit -

Ay tengo mucho trabajo y aquí leyendo...ja,ja,ja. Oye me gusta tu relato, lo que más me gusta es que puedo imaginarlo, casi puedo tocarlo. Los escenarios me resultan tan familiares. ¿Y sabes qué es lo que me llamó más la atención? Que conozco a un Marco, que vive en Morelia, que trabaja en unas oficinas gubernamentales, que tiene excelente sentido del humor, que es guapo y al que le gustan los libros de Jorge Bucay. En ratos me parece demasiadas coincidencias. Pero me gusta.

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