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Silence Is Sexy

Una noche en mi ciudad

Todo turista que visita Morelia los fines de semana, tiene como premio un espectáculo otorgado por el H. Ayuntamiento de ésta, mi bella ciudad. Consta de un espectáculo al anochecer en pleno centro histórico donde, por intérvalos, se ilumina la catedral acompañada de música y fuegos artificiales. Esta medio snob la cosa pero es asi. Los que quieran vivirlo, hagan cita los fines de semana a eso de las 20:30 horas.

Uno que otro sábado me gusta ir al centro histórico a contemplar todo éste show. A veces me encuentro a contra-calle de la entrada principal, y otras veces en la plaza Melchor Ocampo debajo de un árbol. A diferencia de toda la gente que tiene su cabeza vuelta al cielo y gritando "Whoaa" cada vez que explotan luces de colores... yo me encuentro admirando sus estupidas caras y observando como todo mundo saca el celular para tomar la foto del recuerdo.

Si, he aprendido a odiar todo este espectáculo.
Pero odiarlo de tal manera que cada vez que los cañones truenan me atacan las ganas de agarrarme a madrazos a cualquiera que se deje. Reconozco que es un lujo atrapa-turistas bien empleado por las autoridades, pero eso no deja que odie todo lo que pasa a mi alrededor mientras toda esa acción ocurre.

El problema, esta bien atorado en mis anteriores vivencias. <br>Mientras que la mayoría de la gente normal, ama los fuegos artificiales por que simbolizan fiesta, alegría y momentos memorables, yo los tomo como sinónimos de malas noticias y feas experiencias. Lo curioso es que cada vez que estoy en un show de pirotecnia, estoy en medio de un problema. Siempre. De hecho, la mayor parte de esas malas vivencias se desarrolla aqui mismo, en mi ciudad natal, en medio del bulto de gente mirando hacia el millar de luces que se descomponen de un estallido mientras yo, estoy <b>gritandole</b> a todo pumón lo mucho que lo odio, como lo <b>detesto</b>, como quiero que pudra ahi mismo, justo frente a mis ojos para no tener que verlo jamás, para no saber más de él en toda mi vida, para decirle hasta nunca, para gritarle <b>cobarde</b>, para esconderme de él y perderme en medio de toda esa gente sonriente mientras lloro porque de verdad quisiera pasar un instante más junto a él. <br> - ¿Por que lloras?<br> - No, nada... Es que los fuegos artificiales me hacen llorar.<br>

La verdad solo voy para ver si algun día cambio de opinión. Solo él puede hacer que cambie de opinión.

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